¿Dónde nace Arqueoresistencia?

Arqueoresistencia nace de la experiencia de una cultura inaccesible, pero latente.

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¿Dónde nace Arqueoresistencia?
Parque ceremonial indígena Caguana, este de Plaza A (Santiago-Marrero, 2024).

Hablar acerca de este blog es explorar mis primeras preocupaciones en la arqueología y nuestra herencia cultural. Mis intereses por estos temas y clases como estudios sociales en mi educación elemental me llevaron a acercarme a la historia y las culturas indígenas de la isla. Estos intereses continuaron su crecimiento en mi educación universitaria, donde la experiencia académica y profesional en este campo me llevaron a cuestionar el acceso a nuestro patrimonio cultural.

Explorar temas de arqueología en Puerto Rico puede resultar retante para estudiantes de escuela superior, o incluso universitarios. Esto se debe a la increíble inaccesibilidad y falta de exposición de la labor arqueológica en la isla. Sin duda alguna, estas experiencias provocan el pensar que en Puerto Rico "no hay arqueología". La realidad es totalmente contraria, con movimientos de la arqueología comercial y académica. Proyectos pasados y presentes que retan este pensamiento con la interpretación de nuestro pasado histórico y prehistórico. De igual manera, se podría llegar a pensar que en Puerto Rico "no hay arqueólogos y arqueólogas". Una vez más, esto resulta alejado de la realidad de la isla, con especialistas en múltiples subdisciplinas de la arqueología. Añadido a esto, la educación en las escuelas públicas y privadas acerca de nuestras culturas indígenas es insuficiente y omisiva. La representación que se hace acerca de aquellos habitantes de Puerto Rico es una homogénea, primitiva y bondadosa, ante una cultura europea superior y purista. Se resaltan ideas comparativas de la falta de estructuras monumentales en comparación a las civilizaciones mesoamericanas con sus increíbles pirámides y enormes ciudades. Queda entonces de nosotros asumir una vez más que, en Puerto Rico "no hay prehistoria". Y una vez más, esto se separa de la evidencia arqueológica. De una isla con miles de años de historia antes de cristo, con migraciones y procesos de asimilación intercultural complejos, desarrollos tecnológicos y agrarios, técnicas de navegación avanzadas y un sistema de creencias complejo. Aún esta descripción, queda corta ante la diversidad de culturas y manifestaciones culturales en Puerto Rico. Sin embargo, vasta preguntar en la calle acerca de los indígenas que vivían en la isla, aquellos Taínos. Un detalle que aunque cierto, omite miles de años de ocupación de otras culturas en tan sólo 300 años de este desarrollo cultural.

¿Qué se hace sin arqueología, arqueólogos ni prehistoria? Se resiste. Se levantan esfuerzos que visibilicen la labor de destacados arqueólogos y arqueólogas en Puerto Rico y el Caribe. Se demuestra que existe movimiento académico y comercial en la arqueología de la isla, y que nuevo conocimiento es generado a partir de esto. Se educa a la población acerca de un diverso, complejo y magnífico pasado prehistórico en Puerto Rico que denotan nuestra herencia cultural ancestral. Sobre todo, se insiste que en Puerto Rico recorrieron las playas hombres y mujeres que conforman los inicios de nuestra identidad boricua varios milenios atrás. Eso es arqueoresistencia.

Imagen recuperada el 28 de marzo del 2026 de: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/impacto-ecologico-presencia-humana-puerto-rico-precolombino_22255